Todo acto de violencia basado en el género que tiene como resultado posible o real un daño físico, sexual o psicológico, incluidas las amenazas, la coerción o la prohibición arbitraria de la libertad, ya sea que ocurra en la vía pública o en la vía privada.
La violencia contra la mujer comienza en la infancia y es en la familia
donde principalmente se ejerce esa violencia. La infancia es
especialmente vulnerable a la violencia y la niña sufre un plus añadido
por su condición femenina. A la ablación,
generalizada en determinadas comunidades e ineludiblemente ligada al
sexo femenino, el comercio sexual que puede arrancar ya en el seno de la
familia con la venta de la niña, o el infanticidio y los abusos sexuales,
más frecuentemente ligados al sexo femenino, se une una más estricta
autoridad paterna, ejercida también por hermanos, y una educación
discriminatoria que limita sus expectativas vitales.
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